Sobre La Historia

 

La Fe de los Mártires es un relato sobre la fe; No es estrictamente religioso pero la fe es algo importante al interior de la narración. Expone la idea de cómo la  fe de los hombres confundió a pueblos enteros por las mismas alegorías que ellos alabaron.

Dentro de la obra, aparece un nuevo linaje (Los Pacbel), un pueblo muy parecido a cualquier otro pueblo que haya existido a lo largo de la historia, pero con indicios que gozaron de grande fama; no por ser ellos los mártires de su época, sino porque nacieron desde el seno agraciado  de una divinidad, precisamente por ésa falta de fe que incluso abrumó a los inmortales. 

Al principio las deidades interceden en el mundo  queriendo descubrir por medio de su creación la búsqueda de la verdad  a la que ellos mismos temieron. Después de todo, para un mortal ésta búsqueda se reduce a una vida antes de la muerte, pero para un inmortal toparse con la verdad es un hecho aciago.  

El nacimiento de este pueblo es una afrenta de esta divinidad hacia todo lo bueno o lo malo en el mundo, para intentar comprender el silencio que acoge al universo entero, es decir, la ausencia de dios. Ellos son mártires de su propio conocimiento, el  poder y  la ruina que esto causa a otros pueblos.

Dado que la modernidad no deja lugar para muestras de sacrifico libres de cualquier pretensión vanidosa,  el contexto Medioevo fue crucial para hacer de la narración una gran alegoría de lo que somos, no tanto por resolver una contienda con dagas o espadas, sino porque las guerras modernas se reducen al escalofriante acto de oprimir varios botones; más allá de tales actos sólo existen hombres tras costosos trajes y palabras disfrazadas. Dentro del mundo moderno  somos lo que hemos hecho del mundo, o lo que quedó de ello.     

A lo largo de este relato surgen personajes importantes que, si bien son mártires no por su inmensa fe en función de un gran sacrificio, lo son precisamente porque carecen de ello.
La mala costumbre de consagrar a un hombre poniendo a prueba sus creencias por medio de nefastos acontecimientos,  nos hace pensar que los mártires son sólo aquellos que se sacrifican por una noble causa. Y es que dejar de creer voluntariamente en aquello que nos daba sentido  no por causas ajenas a las propias convicciones, para intentar difícilmente esclarecer aquellos vestigios contaminados por el mismo afán que tuvo el hombre para creer en algo… ¿Acaso no convierte esto causalmente en un dogma a la falta de fe? He aquí la fe de un mártir y la certeza que tuvieron los héroes de este pueblo, puesto que incluso la falta de sentido los haría más fuertes frente a las adversidades.

 

 

 

 

Sobre El pueblo

 

 

 

Este pueblo surge  por obra  de una divinidad, tal y como dios creó al hombre. Sus almas son moldeadas por la tierra misma en que nacen, por robles que posteriormente crean su forma física.
Nace, pues, una nueva creación con la pureza de su creador y con la vitalidad del bosque; son un pueblo profundamente unido a sus tierras, son guerreros porque nacieron para comprender el mundo.

Las creencias de este pueblo estuvieron sujetas a lo que la magia del bosque transmitía por medio de los Robles. Ya aunque no eran bosques encantados, esta tierra de robledales siempre tuvo memoria de las divinidades que alguna vez los rondaron; Las tierras del Sur poseían, pues, el  encanto de fábulas que los hombres habían olvidado.
Cabe mencionar  que las tierras del sur como se las llama comúnmente en el relato, convocan alegóricamente al escenario que posee nuestro folklor latinoamericano, y no el nórdico o escandinavo que distinguen los famosos relatos fantásticos; Incluso la  descripción donde se ubican estos pueblos denota la gran diferencia entre una cultura y la otra, tanto así, que las tierras del sur y las del norte están separadas por una gran cordillera llamada Déin Nártex, casi como una afrenta a aquello no sagrado, es decir, la magia de las tierras del Sur o del Norte, depende de cómo lo quiera ver el lector eventualmente.  

 

 

 

Los elfos en La Fe de los Mártires.

 

 

 

Los elfos en "La fe de los mártires" refieren su origen original desde las creencias escandinavas y los Vikingos. En esta historia son un pueblo antiguo, mas nada pulcro como se los ve en la actualidad. Este pueblo del que probablemente todos han oído algún rumor tiene grande cabida en este relato, y es quizá, otra razón por la cual esta historia jamás tendría lugar dentro la cruda época actual.
 Existen innumerables fuentes sobre este pueblo maravilloso, desde la mitología nórdica, las viejas leyendas germánicas, los eruditos y  hasta el común saber;  sin embargo, la idea de concebir elfos en otro relato fantástico resultaría más en  un vulgar cliché que por la humilde idea de plasmar un mundo diferente al nuestro.  ¿Qué caso tendría crear una nueva raza para exponer de manera similar el mundo que alguien más quiso crear? Me bastó, pues, con recurrir a esos viejos manuscritos para definir a estos seres como el viejo pueblo nórdico que estuvo condenado a soportar milenios enteros de historia por su inmortalidad, junto con casi cualquier desgracia.
 No había necesidad de adjudicarles nuevas destrezas u otra fantástica pretensión, dado que el propio común conocimiento se encargaría de ello.
En la Fe de los Mártires a los elfos se les ve claramente perjudicados por la modernidad, la llegada de una nueva era, el aparecimiento  de nuevos linajes y de otros pueblos como el de los hombres; Acaso también Los Pacbel terminaron como un vano cliché.
 Pese a este irrefutable temor debo agregar que los motivos que tuve por incrustar a este pueblo dentro del relato no fueron mal fundados: Mi generación, la que tuvo que dejar de creer. Así, pues, Los Pacbel representan nuestro papel en el mundo.

 

 

 

Los Hombres

 

 

 

En este primer Volumen de la Fe los Mártires los hombres tienen poca participación. Sin embargo, se los evoca frecuentemente dado que su presencia en torno a los hechos sí goza amplia trascendencia.
 A los hombres se los define como seres impredecibles  y desinteresados por el mundo en el que vivían. Su comunidad entera estuvo sujeta a la sumisión de colonizaciones que los dividieron por siglos mientras generaciones enteras de familias tradicionales se iban perdiendo con cada conquista.  Sus reinos alejados no daban cuenta de los acontecimientos del pasado excepto por los eruditos que estudiaban a estos pueblos; Gracias a esta imparcialidad a los hombres se los veía como seres supersticiosos donde los reyes prohibían el paso a las tierras mágicas por pasados conflictos; Los hombres veían a los elfos como un pueblo receloso que se negaba mezclarse política o congénitamente, a pesar de ello los hombres  se habían encargado de darle fama a los elfos a lo largo de la historia con leyendas y manuscritos que guardaban las abadías.  Aquí  se manifiesta  la creencia popular sobre la existencia de estos seres de forma directa en la narración.
De igual manera, los hombres poseían conocimiento sobre Los Pacbel porque se los veía como peregrinos que acostumbraban caminar en solitario por el mundo. Para los hombres los Pacbel eran más una tribu que se mantenía alejada de la civilización, por tanto sus tierras eran intocables y aún misteriosas; Dada esta situación equívoca los hombres no dudaron en invadirlos.

 

Si bien La Fe de los Mártires es un relato sobre la Fe, las guerras y enfrentamientos abarcan gran parte de la historia donde ciertamente se ponen a prueba estas convicciones. Pese a ello es importante dilucidar que no es la fe la que obra con gracia, sino la falta de ello; La falta de un dogma, de la espantosa verdad que nos hizo miserables ante las ganas de seguir soñando en un mundo amenazado por los dualismos.